jueves, 6 de octubre de 2016

GATO PERSA
 
El Persa es una raza de gato caracterizada por tener una cara ancha y plana y un gran abundante pelaje de variados colores. Son considerados comúnmente como gatos aristocráticos (el 75% de los gatos de pedigrí registrados son persas). Los primeros gatos persas fueron introducidos en Italia desde Persia (actual Irán) en la década de 1620 y a sus descendientes se les llamó de muchas maneras. La rama persa actual se desarrolló a finales de 1800 en Inglaterra y proviene del gato de Angora turco.
 
El cuerpo del gato persa es musculoso y redondeado y tiene una estructura ósea robusta. El mejor tipo de cuerpo en esta raza es compacta y se le conoce como "cuerpo Corby" Destaca por encima de las patas que son pequeñas y gruesas.
Tiene el pelo abundante, espeso, largo y de tacto sedoso. La cola es peluda y redondeada en el extremo. La cola no debe pasar en distancia por adelante de la mitad de su cuerpo (cola corta) Así, podemos decir que los gatos persas no destacan por ser esbeltos sino más bien macizos, redondeados y robustos.

Los gatos persas son de carácter tranquilo, se les dice tigres del sofá porque les gusta dormir y descansar. Esta raza de gatos exige mucho cuidado y dedicación por parte de los dueños.
Su crianza es difícil, el periodo de gestación es de aproximadamente 6 días y la camada es de pocas crías, por lo general dos o tres. Los gatitos suelen separarse alrededor de los tres meses de la madre.
Es presumido por naturaleza, se trata de la raza de gatos con el carácter más tranquilo, sosegado y cariñoso, de naturaleza afable, congenia tanto con los humanos como con otros animales.
Tiene un temperamento excepcionalmente apacible y doméstico que nunca ha conocido los instintos salvajes típicos de sus parientes felinos. Es tranquilo y se pasa la mayor parte del día durmiendo. Le gusta hacer ostentación de su belleza.

Esta especie felina tiende a desarrollar un padecimiento conocido como enfermedad renal poli quística, también conocida por sus siglas en inglés PKD (Poliquistic Kidney Desease). Afecta a los riñones produciendo en éstos numerosos quistes, los cuales pueden desencadenar con el paso del tiempo un fallo renal, por lo que es muy importante realizar un diagnóstico precoz. Uno o los dos riñones del gato desarrollan unos quistes llenos de líquido. Dichos quistes van creciendo y destruyendo el tejido sano que los rodea, llegando a afectar la función de estos órganos y desencadenado una insuficiencia renal irreversible. Un diagnóstico precoz permite establecer un tratamiento temprano para retrasar la evolución de la enfermedad renal y sus síntomas.
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